Es mi blog y cuento lo que quiero

Imagen Ayer leí un par de artículos en los que se criticaba el hecho de que los padres exhibimos mucho a nuestros hijos en las redes sociales, que si contamos demasiado sobre ellos llegando a poner en peligro su intimidad, e incluso leo que hay plataformas en contra de gente que pone fotos de sus hijos, gatos y plantas(de este último no estoy del todo segura si era eso), a mi personalmente me parece una auténtica estupidez, estamos en la era 2.0 las comunicaciones han evolucionado, ahora nuestra vida se mueve en la red y tenemos la suerte de tener mucha información y de estar, si queremos, bien informados. Es verdad que existen padres que cuentas el minuto a minuto de sus hijos, perdonadme, pero ya tienen que estar aburridos ellos y los que los leen, porque el minuto a minuto de un recién nacido, es monótono de narices, “caca, comen,caca,comen,lloran,lloran,lloran,lloran,lloran,lloran y a veces sólo a veces duermen”, y realmente si vives esto no creo que tengas ni un minuto para contarlo en todas las redes sociales.

Muchos argumentarán que los niños no eligen el ser el centro de atención de la vida 2.0 de sus padres, sinceramente, yo no elegí llevar vestiditos hasta los tobillos con calcetines de punto con bolines y mi madre no hacía nada más que ponérmelos y encima para ensañarse más con esa escena horrible me hacía miles de fotos, fotos que hoy en día ocupan álbumes enteros y marcos de su casa, pero es lo que había, ella me parió, me daba de comer, me compraba la ropa y si eso no me bastaba me soltaba un argumento que servía para terminar cualquier disputa que existiese :”Soy tu madre y punto” y nunca vi a ningún psicólogo ni sociólogo poner un argumento en contra o sacar un artículo al respecto de la dichosa frasecita, tampoco existió psicólogo alguno que nos mandase hacérnoslo mirar por llevar esos modelitos tan de los 90′ (con rebecas con hombreras incluidas) y nos ha dejado trauma y mucho.

En mi opinión los blogs y que la gente cuente su día a día o sus problemas no me parece algo tan malo y traumatizante ni tampoco me parecen padres irresponsables. Por ejemplo a mí me ayudó mucho escribir los primeros días de Pichiflush e incluso me ayudó mucho descubrir @madresfera, gracias a ese contacto pude asistir a una charla café que me sirvió para conocer a otras madres y sus respectivos blogs, pude aprender como controlar una rabieta, no me ayudó mucho cuando fui porque Pichiflush tenía tres meses, pero ahora que está casi en el año, me están viniendo de vicio los apuntes que cogí y tengo que agradecer también las madres que conocí con sus fantásticos blogs, porque me descubrieron un mundo nuevo, en el que al entrar me sentía perdidísima y al ver que otras madres sufrían lo mismo que yo o que se reían de sus situaciones o contaban como habían llevado su maternidad me daban un poquito de luz y me aclaraban muchas dudas, la primera y más importante que me aclararon era si yo realmente iba a poder ser una buena madre (la respuesta es NO, porque no hay nadie perfecto pero tener dudas es un buen comienzo, significa que realmente quieres ser la mejor). Además pude descubrir que existen mil cosas para hacer con un bebé, que hay conciertos, teatros y muchas cosas más que puedes hacer con tu mico que sólo come, llora y hace caca.

Soy consciente de que todo, inclusive Internet en malas manos pueden hacer mucho daño, pero lo importante es saber usar la información que poseemos y que tenemos la suerte de poder acceder a ella, para sacar lo mejor de esta vida virtual, que puede dar mucho miedo debido a la poca transparencia de la red, sí, es lógico, pero lo importante es ser responsables y saber hasta que punto algo deja de ser positivo para ser perjudicial para nosotros o nuestros hijos. Os animo a que contéis vuestra vida, a que os desahoguéis y a que ante todo ayudéis a madres y padres que como yo nos hemos encontramos perdidos y solos en esta nueva etapa de nuestra vida

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Historia de un virus Parte I

Por fin una pequeña tregua a estas tres semanas de virus, por casa han pasado todo tipo de virus y síntomas, todos hemos estado enfermos y hemos compartido medicamentos, unos se han recuperado mejor y otros ahí vamos, poco a poco.

Nuestra historia comienza un domingo en el que Mamáflush ( aquí la misma que suscribe) se levantó con el estómago muy revuelto, con muchos dolores y fiebre. Aunque ese día estuve todo el día encerrada en la habitación y en cuarentena por no contagiar a Pichiflush, pero al caer la noche el pobrecito tenía un poquitín de fiebre, por suerte no era nada alarmante así que un poquito de Apiretal, mimitos de Papáflush (yo seguía desterrada en la habitación a puerta cerrada impidiendo la salida de ningún virus, o eso pensábamos). Al día siguiente Papáflush llevó a peke a la guarde, imaginaos si lo llevo yo, con la cantidad de cosas que tenía encima, que si mocos, estómago fatal, fiebre, dolor de garganta, vamos, estaba para que me metiesen en una burbuja y me pusiesen el cartel de Peligro. Así que esta vez le tocó a Papaflush hacerse cargo del peke, con todo lo que ello conlleva: Llegar tarde al trabajo, tener que hacer horas extra, explicaciones al jefe, etc…y claro, tal y como están las cosas parece que tienes que pedir perdón por ejercer de buen padre y no entienden que tener a una persona en casa para que limpie o cuide de los pequeñajos no es un lujo que cualquiera se pueda permitir, en fin, sigamos con nuestra historia que no quiero meterme en políticas y crisis económicas que bastante tenemos con los medios de información y sus “buenas noticias”.

A las dos horas de dejar a Pichiflush en la guardería llaman a Papaflush y le dicen que tiene que recoger al niño porque tiene 38 y medio de fiebre. ¡Pobre Pichiflush, le pegué el resfriado!, fuera bromas y todo me he sentido bastante mal por las semanas que Pichiflush ha estado enfermo, llegando a pensar que era bastante tóxica para mi pequeñajo, supongo que eran cosas de la fiebre y paranoias de madre asustadiza.

Así que el pobre Papaflush después de pedir permiso a mil y una personas con reverencia y latigazos auto flagelados en su espalada se marchó a buscar a Pichiflush a la guarde para llevarlo al médico. Yo decidí ir también, me mega abrigué, me peiné un poquito, lavé la cara y salí con el mejor aspecto que puede tener una persona que lleva día y medio sin comer y con fiebre, pero lo dicho estaba bastante preocupada por Pichiflush y me sentía algo culpable.

Tengo que decir que cuando vi a Pichiflus se me quitaron todos los miedos, cuando me vio aparecer me recibió con su mejor sonrisa, como hace siempre. Estaba jugando con Papaflush al pilla-pilla( a su estilo y manera que no es como el que todo el mundo conoce porque lo llevas sujeto de las manos pero él cree que va suelto y a velocidades vertiginosas) y sus risas se escuchaban tres salas más allá, así que os podéis imaginar que alivio cuando lo vi así de contento para la fiebre que tenía y que no había comido (razón por la cual la profesora le puso el termómetro, porque Pichiflush podrá renunciar a muchas cosas pero a la comida ¡NUNCA! ), la pediatra nos dijo que tenía la garganta rojilla por una leve infección así que medicamento, Apiretal por si subía la fiebre y en dos días veíamos que tal marchaba, ¡ah! y por supuesto mimitos de sus padre a tutiplén.

Al llegar a casa mantita y medicamentos para Mamáflush, mantita y medicamentos para Pichiflush y Papaflush ejerciendo su papel de enfermero, cuidando de nosotros y evitando caer enfermo ya que no tenemos más ayuda que la que nos damos nosotros mismos, pero por tener a la familia lejos, no porque no queramos eh, que por suerte tenemos una familia que nos quiere y apoya mucho ;D

Así empezó nuestra aventura virusística y continuaría así tres semanas más con nuevos síntomas, compromisos sociales desatendidos por enfermedad y muchos muchos virus. ¡Hasta la próxima!

Pichiflush, a ver quien gana y se cura antes :D

Pichiflush, a ver quien gana y se cura antes 😀