“Espera”, palabra prohibida para Pichiflush

Parece mentira, pero una palabra que enciende el genio a nuestro peque es “espera”, cuando quiere que le leamos un cuento, que le demos algún juguete o que juguemos con él, y por un casual, en ese momento no podemos prestarle atención y le decimos: “Pichiflush, ahora no, espera un momento” ese espera hace que pasen tres cosas:

1)Sus ojitos se abren brillantes y llorosos, sus mofletitos crecen y se sonrojan a la vez que su boquita de piñón se curva hacia abajo formando un arco pucheril que parten tu corazón en mil trozos, para luego meterlos en una trituradora, seguir picándolos hasta hacer polvillo de corazón maternal/paternal. Ponemos todos nuestros esfuerzos en no ceder y enseñarle que a veces las cosas hay que saber pedirlas y esperarlas. Pero por desgracia he de reconocer que aquí la derrota nos acecha y a veces nos gana terreno.

Esto es algo que creemos que el gato con botas inventó, pero hace años que los cachorros humanos lo hacen para influenciar a los adultos ;)

Esto es algo que creemos que el gato con botas inventó, pero hace años que los cachorros humanos lo hacen para influenciar a los adultos 😉

2) Esta es la más desagradable, la palabra “espera” convierte a mi “cielin”, “amor” y “maravilloso hijo” en un auténtico basilisco, grita, levanta la mano, tira los juguetes, pega patadas…cuando hace esto, creedme que nunca gana. Mi pequeñajo, encabezonado en sus propias necesidades se ofusca y entra en un bucle que hay que, o bien dejar que se relaje en un primer momento y poder hablar con él para explicarle las cosas o bien sacarlo de ese bucle mediante la distracción con otra cosa, al estilo “mira un burro que vuela” y Pichflush sale de ese ensimismamiento “cabezónico” y gritón en el que se encuentra atrapado. Sería un estilo a esto:

Pichiflush "espera" un momento y Flushhhhhh

Pichiflush “espera” un momento y Flushhhhhh

3)Y la tercera,esta es la mejor de todas,porque es la opción ideal. Es aquella que consigues cuando no has cedido ante los ojos tiernos, mofletitos para comérselos y pucheritos que te derriten el alma; y cuando no has perdido los nervios ante el cambiante genio de tu diablillo de dos años. Es lo que consigues cuando has enseñado a “esperar” y a pedir las cosas como hay que pedirlas, bien, educadamente y con paciencia. Es entonces cuando le dices a Pichiflush: “Espera un momento, por favor” y el pequeñajo te mira, se vuelve a sus cosas y cuando ve que ya has teminado, te pregunta ¿mamá “ya´terminao”? y tú le contestas, (con lágrimas en los ojos porque has conseguido un gran adelanto) -Sí cariño, ya he terminado, ¿qué quieres?(plas, plas,plas, el auditorio imaginario de tu cabeza se levanta emocionado para aplaudir tu gran progreso y tú con esta cara de emoción)…..

Yo llorando de la emoción cuando por fin consigo que aprenda a "esperar"

Yo llorando de la emoción cuando por fin consigo que aprenda a “esperar”

Y estas son las tres reacciones que tiene la palabra “espera” en Pichiflush, da igual lo que sea que pida o cuando le digamos la palabra o incluso donde se la digamos, siempre habrá una de estas reacciones, me gustaría decir que la que más se da es la tercera, pero no voy a intentar engañar a nadie, ya lo dije en el post anterior, mi hijo está sacando su carácter y para eso estamos nosotros para que pueda sacar lo mejor de él mismo, guiarlo en sus frustraciones y prepararlo para su relación con el mundo ;D

¿Os pasa lo mismo, o tenéis otras palabras prohíbidas que encienden el genio de los pequeñines? Contadme vuestras experiencias, también acepto consejos, esos siempre son bienvenidos y bien recibidos

¡Hasta el próximo post! 😉

Pichiflush, de bebé a niño y de los temidos dos años

Últimamente me dedico a escribir sobre manualidades o fotos y estoy dejando de lado el tema esencial por el que cree el blog, y la verdad no sé por qué, ya que últimamente con Pichiflush todo son dudas y quebraderos de cabeza. Ay! que afortunada me sentía yo cuando mi pequeño, con 23 meses era tan tranquilo y obediente, no se ponía a llorar por cualquier cosa y no tiraba los juguetes ni intentaba pegarnos. Ingenua de mí, pensé que a mí los dos años no me llegarían, “no”- pensaba-” yo soy la excepción que confrma la regla”- Pero no, en la etapa de los dos años no existe excepciones, es como la pubertad, a todos nos llega, nos guste o no nos guste, la edad del pavo siempre la pasamos, de una u otra manera es algo tan biológico y natural como la vida misma. Así que ahí llegó la época dorada de todo bebé, el primer cambio de su vida, de bebé a niño, de mi angelito a mi terremoto. Y así, mi pequeñajo. va forjando su caracter y  va palpando límites,va viendo a ver hasta donde puede llegar.

Pichiflush va intentando imponer sus necesidades a las de los demás y sobretodo ante las nuestras, intenta ganar la jerarquía de la casa a base de rabietas y genios, y esa lucha constante, ese por aquí no paso o hasta aquí llegas, esa vigilancia, nos está mermando, no la paciencia, porque sabemos que con el pequeñajo la paciencia debe ser infinita, pero sí nuestra confianza, ¿lo estamos haciendo bien?,¿realmente esto será así siempre?, ¿deberíamos bajar la guardia?.

Son todas esas preguntas que nos rondan la cabeza las que quiero compartir, las que quiero conocer. En que momeno sabes que realmente lo estas haciendo bien, si sólo eres tú en casa la que lo influencias para ser como es o también la guardería, o son los amigos, que también empiezan a influenciar en su manera de ser o de relacionarse.

¿Realmente esa violencia que muestran los niños ahora, es lo normal, es tan normal como me dicen en la guarde que los niños esten todo el día pegándose? o ¿es más fácil para unas educadoras sobrecargadas de niños recurrir a la violencia para justificar su mal hacer como educadoras?. ¿por qué le enseñamos a los niños que no hay que pegar si luego cuando los dejas en la Guarde te dicen que es como la Jungla, la ley del más fuerte?¿Es Pichiflush al llegar a los dos años y entender el mundo un poco mejor una victima del sistema, de la doble moral de la sociedad, esa que te dice que no pegues pero que consigas lo que quieres a base de golpes? ¿Son los dos años su primera frustración ante la complejidad social con leyes que, supuestamente morales, se contradicen cruzando la línea del bien y del mal a su antojo?¿O simplemente son conjeturas de una madre que quiere para su hijo la perfección utópica, típica de madres-histéricas perfeccionistas y, porque no, un poco taradas?

Sea lo que fuere todas estas dudas nos han aparecido a la vez que nuestro hijo ha empezado a mostrar su genio, al llegar los dos años todo lo que aprendimos sobre él se nos trastocó un poco, ¿en qué hemos fallado?o ¿todavía no hemos fallado y ahora es la clave?

Yo, sinceramente, ante estas dos últimas preguntas me decanto más por la segunda, creo que los dos años son sólo el principio, el principio de un carácter que se está formando y que es ahora donde nosotros tenemos que actuar, ser rectos pero pacientes, ser padres y amigos, ser serios y cariñosos. Ahora es cuando esta masa virgen que llego a nuestras vidas hace poco más de dos años está cogiendo forma y nosotros somos el molde que esa masa necesita.

También puede ser que como madre primeriza mis temores estén acechándome todo el rato, puede ser que la falta de experiencia me produzca tanta incertidumbre, cada día es una nueva experiencia, un descubrir distinto, un negociar de nuevo sobre tomar verduras, una novedad y una duda tras otra……

      ¡qué duro es ser primeriza!

Jajajajajajaja……..Yo creo que nos exigimos demasiado, que como toda madre queremos lo mejor para  nuestros hijos y es por eso las dudas, las incertidumbres y sobretodo los quebraderos de cabeza. Creo que me voy a quedar con la frase de dodot…..LO VAS A HACER BIEN….o por lo menos ¡lo mejor que puedas! ;D

Un mar de dudas

Sola entre un mar de dudas e incertidumbre