Pichiflush y la mano larga

Tenía que llegar, el temido día tenía que llegar, con los dos años no sólo hemos experimentado los frecuentes cambios de humor de Pichiflush sino que también hemos pasado de ser el niño al que le quitan todo a ser el matón de la guarde.Ojo, no dicho por nosotros ni por la profe de la guarde, sino las etiquetas que ponen algunas madres, que ya se podrían dedicar a otra cosa en lugar de etiquetar a los niños. Que pasa, que cuando es nuestro hijo el que marca a otro o el que sabe imponerse todo son risas y cosas de niños, pero cuando se cambian las tornas, ahí etiquetamos con facilidad y convertimos al hijo ajeno, así de repente, en el problema de nuestro hijo. A que viene esto, pues bien les voy a contar.

Cuando Pichiflush nació no cabía en el cuco del hospital, ya se avecinaba que iba a ser grande, cuando entró en la guarde con 9 meses era más alto que alguno de sus compañeros de clase, aunque no andaba, ni gateaba, sólo culeaba, cuando se ponía de pie le sacaba unos cuantos centímetros a los más grandes de la clase ( al ser de finales de año, era casi el más pequeño). No empezó a andar hasta los 15 o 16 meses, y bastante tormpemente. Imaginaros lo que importa el tamaño cuando no eres capaz de coordinar todo tu cuerpo, pues bien, ya con 13 meses entró un compañerito en clase, para Pichiflush fue amor a primera vista y ese compañerito se convertiría hasta el día de hoy en su mejor amigo, la verdad que yo con la madre hice muy buenas migas también, así que todo iba bien. En ese momento Pichiflush empieza a venir con marcas de mordiscos, un poco preocupada, pregunto a la profe, la profe en ese momento no nos quiere decir quien se lo ha hecho, con razón, porque visto lo visto creamos etiquetas enseguida. Así que un poco a regañadientes aceptamos que Pichiflush venga marcado y que son cosas de niños. Al mismo tiempo el amiguito de Pichiflush, dos meses mayor que él, pero de menor estatura y cuerpo, como quiere mucho a Pichiflush demuestra su amor como todos los niños saben, pegando, “mira como los hermanos, se chinchan entre ellos” me dice la madre de su amiguito, oye y yo lo veo así. Pichiflush está tan tranquilo jugando y llega su amiguito y para llamar la atención le da con una pala en la cabeza, o se tira el uno encima del otro, etc…hasta ahí todo bien, se llevan genial, en la guarde todos los conocen porque son los mejores amigos y a todo el mundo les parece genial y super bonito. Pues llegamos al segundo año de guarde, Pichiflush y Amiguito han caído en la misma clase, ¡bieeeeeen!. Yo encantada, la verdad me parece que esa amistad que se tienen es increíble para como está el mundo.

En ese segundo año Pichiflush vuelve a venir marcado con mordiscos, esta vez la profe si nos dice quien ha sido, el Amiguito, bueno, no pasa nada cosas de niños.La madre del amiguito intenta corregir la conducta, nosotros le decimos a Pichiflush que cuando su amiguito le vaya a morder le diga “no, no se muerde Amiguito”, antes de pegar lo mejor, hablar. Bueno, pues un día Pichiflush viene con un borococo en la cabeza, un buen chichón, morado, y eso que le habían puesto hielo, su amiguito le había tirado un cubo a la cabeza. “Ay que ver estos dos diablillos que siempre se están peleando” dice la madre del amiguito, hasta aquí, todo son risas. La profesora dice que se quieren mucho y que a veces los tiene que separar para que jueguen con otros niños pero ellos se juntan, se pegan, se perdonan y juegan. Lo dicho hasta ahí, risas.

Llega el momento de Pichiflush, ahora con 27 meses su metro de estatura y sus mayor control del cuerpo cuando empiezan a cambiar las tornas. Creedme cuando digo que he visto en la guarde como le pegaban dos niños sin venir a cuento a Pichiflush y lo dejaban tirado en el suelo y acepté el “todos pegan“, un día uno otro día otro, ni puse etiquetas ni nada, la profesora me escuchó, por supuesto e hice ver mis quejas, pero todo quedó en eso,una mala experiencia y el no volver a asomarme al recreo del peque nunca más. En la escuela de padres que crearon en la guarde también expuse mi inquietud por el tema de pegar y bueno poco a poco aceptas que son niños y aunque pueda parecerte que el pegar no es lo normal, ellos que muchos no saben hablar bien o no saben hacerse entender por la palabra recurren al lenguaje primitivo, no me lo das, pues torta al canto. Ojo, no estoy defendiendo que peguen ya que en el momento en que dan la torta, debemos estar los padres y los educadores para corregir y enseñar que las cosas se piden bien y que si ellos no lo pueden solucionar se busquen caminos alternativos, los profesores, la negociación, etc…

Bueno, pues con lo que iba, Pichiflush con sus 27 meses y su cuerpo, grande y ya controlando un poco sus movimientos, no digo controlando la fuerza, porque es burro hasta decir basta. Empieza a imponerse, ahora es su amiguito el que más recibe, Pichiflush lo hace rabiar, le pega, cuando el otro le quita algo responde pegando, si el otro se intenta colar en el tobogan, la hemos liado. Y claro, con esto se acaban las risas, en primer lugar las mías porque me pone de los nervios cada vez que le pega a su amiguito y lo paso mal porque temo que la mamá del amiguito no quiera que se junte con él. En segundo lugar porque efectivamente ha pasado, como ya dije un poco más arriba, que le han colgado el San Benito de que pega a Pichiflush y tercero porque todo son risas cuando es tu hijo el malote pero enseguida nos llevamos las manos a la cabeza cuando tocan a tu hijo. Así que la mamá del amiguito un día se pasó por el recreo a ver a los peques y vio que Pichiflush le pegaba al Amiguito y empezó la cruzada contra Pichiflush, mi hijo pasó de ser el amiguito del suyo a ser un peligro para su hijo, tanto como para pedir a la profe que los separara. Ya no le hacía tanta gracia que al año siguiente pudieran ir al mismo cole y eso de que Pichiflush y su hijo estuvieran juntos fuera de la guarde sin estar las dos mamás al quite para que Pichiflush no pegara a su amiguito, nanai, porque muchas veces al no tener a la familia cerca tirábamos la una de la otra para cuidar a los enanos si teníamos que hacer algo o si, como era mi caso, con la lesión que tuve en el pie no podía ir al parque. Pichiflush había pasado de ser el buenazo a ser el maltratador.

Con esto no defiendo que Pichiflush se porte bien porque pegue, al contrario, me pone histérica cada vez que lo hace y siempre estoy al quite para corregirle, además de enseñarlo a que si su amiguito va a quitarle algo o cualquier cosa que no le guste, se lo diga, “No Amiguito, no me quites eso” o “no Amiguito, eso no me gusta” antes de soltar un guantazo, sé que suena un poco cursi, pero sinceramente a mí al igual que no me gustó ver como a mi hijo le pegaban, no me gusta ver como mi hijo pega, aunque le hayan pegado, mordido, tirado cosas antes, nada. Son amiguitos y deben respetarse, tanto uno como el otro. Y por supuesto yo seré la que corregiré a mi hijo, porque el colmo fue ver como la mamá de Amiguito y otra mamá que también se subió al carro de vamos a etiquetar a este como el malote, le echaban la bronca porque sí, porque si a Pichiflush le quitan una cosa de las manos está bien, si la quita él, malo, malo,malo. Perdonadme pero no, yo corregiré a mi hijo, yo educaré a mi hijo y por supuesto la profesora, que esta vez se puso de parte de Pichiflush y le dijo a la mami de Amiguito que no iba a permitir que a ningún niño lo etiquetasen de pegon (¡por fin, gracias, gracias,gracias!).

Así que ahora junto a las rabietas se nos ha unido la mano larga del Peque, porque eso sí, la mamá de Amiguito no querrán que se junten, pero aquí la mamá de Pichiflush no ha querido influir en nada, si a Pichiflush le gusta llevarse a la guarde dos coches uno para él y otro para Amiguito, aunque a mí no me haga gracia, ya que creo que no merecen la generosidad de mi hijo, Pichiflush va a seguir llevando los coches y jugando con Amiguito todo y más, pero siempre respetándolo.

Es más, y como apunte final, con esto de los coches, la generosidad y tal, como el día que las mamás le echaron la bronca fue porque los niños querían los coches de Pichiflush, se los quitaban y luego él los recuperaba(de la manera esa que tiene ahora ¬¬), al día siguiente el pobre de Pichiflush metió siete coches en el carro, según él eran “para sus amiguitos” (me lo comoooooooooo)

Nos vemos en el próximo post, que en breve quitamos pañal, uffff, rabietas, mano larga y pañal…..¡Todo diversión! XD XD XD

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